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Mayo01

Me llamo Rojo

01 Mayo 2010 Texto // Salvador García Alejandro

Estambul, Turquía. La milenaria Estambul del siglo XVI con sus colores, sonidos y olores únicos es el escenario de esta bellísima novela del Premio Nobel de Literatura de 2006, Orhan Pamuk. Novela de múltiples registros, Me llamo Rojo, narra una historia constituida por muchas pequeñas historias.

En principio es una excelente novela de suspense que narra los infames asesinatos del Maese Donoso y el Señor Tío, dos personajes opuestos entre sí. El primero interesado en mantener la tradición de la pintura otomana, en donde los ilustradores no firman sus cuadros, y sólo se limitan a repetir los esquemas que aprendieron de sus maestros. Aquí la idea del autor de una obra o su firma en ella, es vista como una traición a todo un estilo y al Sagrado Corán. Mientras que al Señor Tío el nuevo Sultán, Pilar del Universo, le ha encargado un libro en donde cada ilustración cuenta una historia. Él se halla profundamente influenciado por el estilo franco, proveniente principalmente de Venecia.

También es una poética y hermosa historia de amor entre Seküre, hija del señor Tío y su primo Negro, uno de los personajes centrales de la trama que siempre estuvo enamorado de ella, pero por pudor y dignidad decide retirarse de su lado, alejándose de Estambul por doce años.

Además nos introduce de una manera magistral al universo de la pintura Otomana, a través de las historias que cuentan los maestros ilustradores, entre los que se halla el asesino de Maese Donoso y el Señor Tío. ¿Quién será el cobarde traidor: el maestro Aceituna, el maestro Mariposa y el maestro Cigüeña?, quienes se conocen desde su infancia, aprendices todos del Gran Maestro Osman. ¿Acaso será él o Negro, quien fuera un aprendiz fallido y está lleno de resentimiento?

Todo esto engarzado con historias del Maestro Cuentista, un travestido, que narra las historias de los cuadros que han pintando estos grandes maestros para disfrute de los comunes que asisten a un café, sólo a escuchar sus cuentos.

Hasta que también es asesinado.

La novela posee una belleza —que pocas veces he leído—. Es una novela que funciona muy bien en todos los niveles. Cada uno de los personajes nos va contando en primera persona, a lo largo de 59 capítulos, su propia historia al tiempo que se enlaza con el hilo conductor del relato —la búsqueda insaciable del infame asesino que cobardemente dio muerte a Maese Donoso y el Señor Tío—. ¡Pamuk te mantiene por más de 600 páginas con la incógnita de quién es el asesino! ¡Yo me enteré hasta la 675!!! La edición de bolsillo que tengo comprende 687. No más para que se den cuenta de lo bien llevada que está la trama.

Novela que explora un tema muy interesante: ¿debe el arte tener un estilo, una corriente o un autor definidos? O por el contrario, ¿debe carecer de estilo, autor y firma para que realmente pueda fluir y ser una herramienta auténtica de creación, sin más pretensión por parte del artista que la de hacer bien su trabajo?

Con un estilo distinto al que estoy acostumbrado. Una narrativa hermosa, una prosa poética impresionante, una recreación histórica impecable y un dejo filosófico muy interesante Me llamo Rojo es una obra maestra de la literatura contemporánea.

Al finalizar esta novela lloré de la emoción, gracias al magistral colofón de Orhan Pamuk: a un tiempo poético y melancólico.

Me llamo Rojo

Orhan Pamuk

Punto de lectura

Traducción: Rafael Carpinterio

1998

Fragmentarium

"[...] si no quieres que el arte y la pintura te decepcionen, mejor que no se te ocurra verlos como una profesión. Por mucha habilidad y condiciones que tengas, busca el dinero y el poder en otro lugar, de manera que, al no recibir la justa compensación por tu habilidad y tu trabajo, no llegues a odiar al arte"

"Soy perro y vosotros, que no son criaturas tan racionales como yo, os estáis diciendo que los perros no hablan. Pero, por otro lado, dais la impresión de creer en cuentos donde los muertos hablan y los héroes usan palabras que jamás sabrían. Los perros hablan, pero sólo para el que sabe escucharlos".

"Por último quiero contar lo siguiente: mi dueño anterior era un hombre muy justo. De noche salíamos a robar y nos repartíamos el trabajo. Cuando yo comenzaba a ladrar, él aprovechaba para cortarle la garganta a la víctima y así no se oían sus gritos. A cambio de mis servicios, troceaba a los criminales que ejecutaba, los hervía, me los daba y yo me los comía. No me gusta la carne cruda. Ojalá piense de igual manera el verdugo del predicador de Erzurum y así yo no me vea obligado a comerme cruda la carde de ese asqueroso y a estropearme el estómago."

"No obstante es difícil acostumbrarse al hecho de ser asesino. Me resulta imposible permanecer tranquilo en casa, salgo a la calle pero tampoco puedo quedarme allí, camino hasta otra y luego hasta la siguiente y al mirar las caras de la gente veo que muchos se creen inocentes sólo porque no han tenido la oportunidad de cometer un asesinato. Resulta difícil creer que la mayoría de la gente sea más moral o mejor que yo sólo por una pequeña cuestión de azar y de destino. Como mucho, el no haber cometido todavía un crimen les da un aspecto más bobo y, como todos los bobos, parecen bienintencionados. Me bastaron cuatro días paseando por las calles de Estambul después de matar a ese pobrecillo para comprender que cualquiera con un brillo de inteligencia en la mirada o la sombra de su espíritu reflejándose en su rostro era un asesino en secreto. Sólo los bobos son inocentes".

 

Sobre el autor:

Salvador García Alejandro lleva desde 2004 un blog donde comenta sus numerosas lecturas:

http://murmurante.blogspot.com/

 

Acerca del autor

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