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Sep14

Allure of the Seas

14 Septiembre 2011 Texto // Enrique Escalona Fotos // Enrique Escalona

A bordo del barco de pasajeros más grande del mundo, una ciudad flotante llena de tentaciones.

El viaje inicia a bordo de una camioneta, que zigzaguea entre contenedores y vagones de tren, mientras los tripulantes buscamos en el horizonte al crucero más grande que se haya construido. Sólo vemos un edificio a la orilla del puerto de Fort Lauderdale, que resulta ser el Allure of the Seas, algo así como la “fascinación de los mares”, el barco de pasajeros más grande de la historia y apenas 5 centímetros más largo que su hermano, el Oasis of the seas.

Al bajar del vehículo un ejército de maleteros uniformados se encarga de dejarnos sin equipaje en segundos, prometiendo que llegará sano y salvo a nuestro camarote. Entramos a lo que parece el lobby de un gigantesco hotel y nos registramos junto a cientos de personas, a mí me toca la ventanilla 16, pero mi mirada se pierde en una hilera de filas más larga que un campo de futbol. ¿Toda esta gente subirá al barco? Me temo que sí, nadie quiere perderse la experiencia del Allure.

Hace años la gente subía a un barco para llegar a otro lado, hoy para eso están los aviones, los cruceros de lujo son un destino en si mismos.

Armado en los astilleros de Turku, Finlandia, a un costo de 800 millones de euros, el Allure of the Seas es uno de los objetos móviles más grandes del planeta, sólo superado por barcos contenedores de petróleo y capaz de hospedar, divertir y transportar a 6,318 pasajeros cómodamente hospedados en 2706 habitaciones. Sin duda representa la edad de oro de los cruceros.

Entro por el piso 5, que aloja un paseo comercial y de restaurantes llamado Royal Promenade. Tengo la impresión de haber llegado a un lujoso e inmenso centro comercial, con pizzerías, bares, boutiques, elevadores por todos lados y el murmullo de cientos de personas. Yo sigo buscando el barco ¿dónde está el timón? ¿y los rudos marineros? Sólo veo al capitán Hernán Zini, de nacionalidad argentina, que se toma fotos con sus numerosas seguidoras que hacen fila para conocerlo.

Me toca el piso 11, con vista a Central Park, un paseo de restaurantes que atraviesa todo el barco. La vista desde mi balcón me hace sentir que estoy hospedado en un mall y envidio un poco a los pasajeros con vista al mar, sin embargo me siento afortunado de ocupar un camarote con todo lo necesario para no tener que salir en una larga travesía, incluyendo una larga lista de comida para pedir a la habitación, es una posibilidad, pero me gana la curiosidad de conocer todos los rincones del Allure y camino por un largo pasillo de regreso a los elevadores, con ganas de recorrerlo todo.

INSTRUCCIONES PARA VIAJAR

Llevo conmigo las instrucciones para disfrutar del Allure, un libro que me entregaron al abordar, ahí aconsejan apartar boletos para alguna de las obras musicales de Broadway, reservar una cena en alguno de los numerosos restaurantes, aprender a bailar, tomar clases de yoga, un tratamiento en el spa, fiestas temáticas, casino y una abrumadora lista de cosas por hacer, así que olvido el libro y me dejo llevar por el Royal Promenade, donde hago una primera parada en el bar estilo irlandés, hay cerveza Guiness y me entero de que también sirven la Pilsner Urquell de República Checa. No cabe duda que en este barco hay algo para todos los gustos.

Miro a la gente, muchos llevan el libro de instrucciones que dan al registrarse, anotando qué harán y a dónde irán, la oferta es tan grande que algunos parecen desesperados por entrar a todos los locales incluidos en el precio, hay que aprovechar y piden un trozo de pizza ahí y un mojito por allá.

Decido subir a la cubierta, presiono piso 16 y veo que en el elevador algunos pasajeros van muy elegantes, seguramente rumbo a bares como el Champagne, mientras que otros llevan sandalias y bermudas para disfrutar del sol en cubierta, que por cierto cuenta con una estación balnearia para niños, un solarium, 2 albercas, jacuzzis y una de las sensaciones a bordo: 2 albercas para surfear en altamar.

Seguimos en el puerto, pero eso no importa, la gente disfruta igual de la tirolesa, que pasa con pasajeros volando por encima del Central Park, hay torneo en el golfito, partido en la cancha de basquetbol y gente de todos los colores, edades y nacionalidades asoleándose bajo el cielo de Florida.

Justo con el atardecer nuestro barco comienza a moverse, es como estar en un rascacielos que repentinamente empieza a desplazarse por una avenida. El Allure rompe las olas con sus 4 propulsores que suman 30 mil caballos de fuerza, sus motores no hacen ruido y apuesto a que cientos de pasajeros enfrascados en algún juego del Casino o dormidos en su camarote ni siquiera se percatan de que ya estamos en movimiento.

El Allure of he Seas recorre parte del Caribe, como un micromundo lleno de viajeros. Estoy seguro que hace apenas unas décadas hablar de un barco como este sería cosa de ciencia ficción y no de una revista de viajes.

A BORDO DE UN SUEÑO

Sigo dormido cuando la voz del capitán Zini se escucha en mi camarote, despierto y me doy cuenta de que hay una bocina justo encima de la cama. El capitán invita a ver el desfile de los personajes de Dreamworks, como Kung Fu Panda y Shrek. Al bajar veo que todos los pasajeros han ocupado el Royal Promenade y sólo puedo ver parte del espectáculo desde muy lejos, así que decido subir al Windjammer Maket Place, un enorme restaurante buffet que sirve desayunos, almuerzos y cenas.

Lleno mi plato de lechugas frescas, queso feta, cebiche y camarones, me siento junto a una ventana y por fin veo mar, nada más que mar en el horizonte. Salgo a la cubierta y escojo un buen lugar en el solarium, la dinámica aquí es meterse a alguno de los jacuzzi, pedir algo en el bar de cubierta y acostarse en una chaise longue, y todo eso lo puedo hacer sin aburrirme durante todo el día.

Un helicóptero aparece en el horizonte planea y gira en dirección a nosotros, me levanto pensando que tal vez entramos a territorio cubano y que hicimos enojar a alguien, pero sólo se trata de un fotógrafo que toma fotos del crucero aprovechando el skyline de Miami, que nos queda justo atrás. Envidio no poder ver el barco desde el aire y no poder alejarme lo suficiente para que el Allure quepa en una foto.

Es hora del teatro, voy a ver la premiere del musical Chicago en el teatro Amber, con capacidad para 1380 personas. Dudo de que en verdad se trate de calidad Broadway pero me sorprendo al escuchar una banda en vivo, nada de música grabada, los actores cantan y se desenvuelven perfectamente, aunque hay otro espectáculo frente al escenario: ver un teatro lleno flotando por el Atlántico.

NOCHES EN ALTAMAR

Cuando todo es mar no queda otra que entregarse al paseo por las amenidades del barco, es de noche y se puede elegir entre rock de los 90 en el Club Dazzles, salsa en el Boleros o una noche dedicada a Michael Jackson en la discoteca Blaze, Para los fiesteros el Allure es una inmensa discoteca flotante.

Me detengo frente al panel digital que da direcciones en el barco, basta tocarlo para que indique lo que está pasando, dónde hay fiesta o cómo llegar al camarote. Recorro algunos pisos en la pantalla digital: piso 5, Aqua Theatre y Rising Tide Bar, una plataforma-bar que sube y baja por 3 cubiertas; piso 8, restaurantes 150 Central Park y Chops Grille, enoteca Vintages y música de cámara en el kiosko de la plaza; el piso 13 no existe, por aquello de las mala suerte y en la 14 está la Kid avenue, llena de videojuegos, libros, teatro y entretenimiento para los niños.

Me doy cuenta de que debo viajar por varias semanas para conocer todo el barco. Y yo que creía en los relatos marítimos de Mobi-dick, con fieros marinos, barcos de madera crujiente y su espectacular inicio: “Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo”. Todavía se puede ver la parte mojada del planeta, pero ahora con mojito en mano o tirando un par de dados, aunque definitivamente, con algo de dinero en el bolsillo.

GUÍA GIRAFFE

NUMERALIA DEL ALLURE OF THE SEAS

16 pisos para los pasajeros
64 metros de ancho
65 metros sobre su línea de flotación
360 metros de largo
735 espectadores en el Aqua Theater
1380 espectadores en el Teatro Amber
2,384 tripulantes
2,706 habitaciones
6,318 pasajeros

PRÓXIMOS RECORRIDOS

Información y reservaciones:
www.royalcaribbean-espanol.com

 

 

Acerca del autor

Enrique Escalona

Enrique Escalona

Lo único que ha podido planear en su vida es su próximo viaje... y pues de algo había que trabajar ;)

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