Escrito por Enrique Escalona
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27 de Diciembre de 2009
Quizá el invierno es duro, pero eso no importa en la ciudad francófona más grande después de París, las calles lucen llenas de gente y se ven rostros de orígenes diversos, jóvenes musulmanas cubiertas con burka, latinoamericanos bailando hip-hop y policías de aspecto asiático. La diversidad es tal, que en ocasiones no se sabe a ciencia cierta quién es turista y quien es un local, aunque todos tienen una cosa en común: su apego a la lengua francesa, el idioma oficial de la provincia de Québec a la que Montreal pertenece, una atmósfera de convivencia y respeto en una metrópoli de 3 millones y medio de habitantes, donde las cosas funcionan, y muy bien.
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