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Sep29

Caminando por Copenhague

29 Septiembre 2012 Texto // Enrique Escalona Fotos // Enrique Escalona

Salí del aeropuerto de Copenhague con una maleta ligera y una indicación escrita en un papel: "Kongens Nytorv Metro Station and bus 26 direction Færgehavn Nord to Kronprinsessegade/Sølvgade". Por fin estaba en Dinamarca, lo había intentado 3 veces pero nunca había podido conseguir la combinación de precios bajos, tiempo libre y buen clima.

Pagué mi boleto con un billete de 10 euros y me dieron de cambio mis primeras coronas danesas. Siempre me emociona manejar monedas y billetes nuevos y perdí unos instantes viendo las curiosas monedas danesas, con una perforación en medio que las hace parecer rondanas.

El metro elevado comenzó a internarse en el centro de Copenhague desde el aeropuerto y me alegré de haber encontrado un boleto de 50 euros desde París por EasyJet y que mi vuelo de regreso hubiera salido casi gratis, ya que usé mis "Avios" de Iberia, el programa de lealtad que contabiliza los kilómetros de vuelo, así que sólo tuve que pagar 20 euros de impuestos para mi boleto de vuelta.

Busqué hospedaje en Visit Copenhagen, el sitio de turismo de la ciudad, donde reservé una habitación sencilla en un Bed & Breakfast: 2 noches por 800 coronas, poco más de 100 euros, muy poco para una de las ciudades más caras de Europa. 

Salí de la estación Kongens Nytorv y el teatro Kongelige surgió como fondo a una ciudad dominada por el tráfico de las bicicletas. Decenas de bicis recorrían veloces los acotamientos reservados a este vehículo, superando por mucho a los coches, en un centro de edificios construidos con grandes ladrillos de granito y cantera.

Llegué fácilmente a la calle Sølvgade, donde el Bed & Breakfast de Ms. Birgitte Agerbæk me esperaba con una hermosa habitación con vista al patio interior de una gran casa. Los Bed & Breakfast son una buena opción en Copenhague, aunque no sirven desayuno, son más baratos que  un hotel, más privados que un hostal y en el caso de éste con una increíble ubicación, justo detrás de los jardines del castillo de Rosenborg, un parque que durante el día recibe a familias que hacen picnic y amantes del sol, pero que por la noche es ocupado por jóvenes que usan sus prados para beber cerveza en completa calma.

El centro turístico de Copenhague transcurre a lo largo de la calle Strøget, llena de cafés, cervecerías y tiendas, considerada la calle peatonal más larga del mundo. La recorro hasta Nyhavn, un puerto que da a un canal de agua de mar, enmarcado por edificios de colores, donde la gente compra una cerveza en los pubs de la orilla y se sienta a beberla viendo los botes pasar.

En esa dirección llego a Tívoli, un parque de diversiones en pleno centro de Copenhague que abrió en 1843, con una montaña rusa construida en 1914, el carrusel más grande del mundo, un histórico teatro de pantomima, juegos de destreza y el encanto de sus antiguos deificios, como el la torre japonesa y el palacio morisco. Tívoli es de esos lugares "obligados" para conocer Copenhague, y aunque no les gusten los juegos, basta decir que tiene un "jardín de la cerveza", con decenas de marcas danesas y una cervecería exclusiva de Paulaner.

Al día siguiente bastan unos minutos desde mi Bed & Breakfast para llegar a Kastellet, una fortificación en forma de estrella a la orilla de mar Báltico, seguramente llena de fastuosas salas con muebles y recuerdos reales, que prefiero saltarme para gozar del paseo por esta mezcla de ciudad real, barrios históricos con casas de colores, pequeñas reposterías donde como un pan danés con café y paseos sin itinerario fijo que desembocan en  Amalienborg, una explanada octagonal con cuatro palacios idénticos, alrededor de la estatua ecuestre del rey Frederick V.

Salgo de este bario real en dirección al jardín botánico, en las calles un kebab cuesta el equivalente a 100 pesos y una buena cerveza sólo 15 pesos, así que los turistas comemos poco y bebemos todo lo que podemos. En el pequeño restaurante al que entro hay grupos de viajeros y otros solos como yo, listos para caminar la ciudad siguiendo un rumbo vago, intentando abarcarla en un tiempo breve, antes de que lleguen nuevos viajeros a ocupar nuestros lugares en la mesa.

  • Localización GPS: 55.676091, 12.568346
  • Secciones: Europa

Acerca del autor

Enrique Escalona

Enrique Escalona

Lo único que ha podido planear en su vida es su próximo viaje... y pues de algo había que trabajar ;)

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