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Hay Tijuana para todos

13 Agosto 2012 Texto // Úrsula Díaz Fotos // Enrique Escalona

“El lugar más feliz de la tierra, Tijuana” dice Krusty el payaso mientras atraviesa la frontera en un bus Amarillo, llevándose como recuerdo de su viaje fotografías usando sarape, viendo peleas de gallos y tomando tequila hasta quedar tirado en la calle . Estoy segura de que cada quien tiene en su mente una idea descabellada acerca de cómo luce Tijuana. Estoy segura también de que todas esas imágenes existen en la ciudad fronteriza más visitada del mundo.

La idea de Tijuana como lugar de vicio, “tequila, sexo y marihuana” viene de los tiempos de la ley seca en Estados Unidos. Alrededor de los años 20 se decretó la prohibición que castigaba la elaboración, transportación y venta de bebidas alcohólicas. Los soldados necesitaban dónde distraerse y lo más sensato fue trasladar la fiesta a la ciudad más cercana a la frontera de San Diego.

Desde aquél entonces la famosa Avenida Revolución se llenó de bares, cantinas y toda clase de congales para el entretenimiento de los gabachos que, a consecuencia de la ley seca o por ser menores de edad, no podían reventar a gusto en su país. Luis Humberto Crosthwaite, narrador de la ciudad lo pone así “Tijuana ha ido evolucionando para satisfacer las necesidades de los gringos”.

La fiesta loca

Bares, cantinas, cervecerías, antros, mezcalerías... ten por seguro que el lugar ideal para echarte unos tragos existe en Tijuana. La famosa Avenida Revolución, impresa en miles de postales y souvenirs de la ciudad, es la zona de bares más antigua de la ciudad. Esta avenida no descansa y a la hora que la recorras escucharás la música que viene de las decenas de locales que ahí se encuentran. Cada 30 metros te encontrarás con personas que te invitan a pasar a clubes de strippers y a discoteques. La Avenida Revolución es ideal para los que gusten de la fiesta salvaje al estilo spring break y bailar en la barra hasta el amanecer.

Si no te prende tanto la idea de bailar rolas de El General, tal vez te convenga más recorrer las cantinas de la Calle Sexta. Paradas obligadas son El Dandy del Sur con una rockola para todos los gustos y un espacio pequeño que te permite platicar con tus acompañantes sin tener que gritar y La Estrella, salón de baile donde igual tocan salsa, cumbia, norteña, banda o electrónica.

Ahora que si lo que quieres es llorarle a un amor que se te fue o llevarle serenata a tu otra mitad, la Plaza de Santa Cecilia es tu mejor opción. Aquí lo que rifa es la música en vivo; mariachis y norteños amenizan la zona en donde también hay cantinas y bares.

Más allá del spring breaker

Pero Tijuana no es sólo grupos de gringos pidiendo margaritas mientras bailan sin coordinación por los estragos del alcohol. A partir de los años 80 el gobierno decidió que era tiempo de limpiar la imagen de la ciudad y comenzó a invertir en programas culturales que darían un nuevo giro a la ciudad. Fue entonces que se construyó el CECUT (Centro Cultural de Tijuana) más comúnmente conocido como “La Bola” por la forma esférica de su edificio. El CECUT es hogar de eventos culturales para todos los gustos y es común encontrarse con galerías o tiendas de diseño intercaladas con los bares de la calle Sexta. Existen también esfuerzos de la comunidad para impulsar las artes. Entijuanarte es uno de los eventos que pone cada octubre a la ciudad en el mapa de los festivales artísticos, con una serie de eventos que celebran la intensidad de Tijuana y su presencia en diferentes disciplinas artísticas.

Letras tijuaneras

Con el auge cultural de Tijuana vino una nueva generación de escritores locales que en los últimos años han ido innovando y creando nuevas formas de narrar su ciudad. Así, escritores como Crosthwaite, Yépez y Saavedra se han valido de experimentos con el lenguaje, referencias locales y personajes de la vida diaria de Tijuana para darle un rostro a una ciudad de la que todos hemos oído pero que pocos llegan a conocer en realidad.

Años atrás, Luis Humberto Crosthwaite fundó Ediciones Yoremito, su consigna era publicar exclusivamente escritores fronterizos. La editorial cerró pero Crosthwaite ha seguido narrando su ciudad, a la que él llama “laboratorio postmoderno”. Desde El gran Pretender en donde nos enteramos de los últimos días de la banda del cholos lidereada por El Saico, hastaEstrella de la Calle Sexta, en donde nos narra la vida de un gringo que se siente más mexicano que gabacho y que pasa sus sábados recorriendo los bares de la famosa Calle Sexta, la literatura de Crosthwaite es una crónica de las transformaciones que Tijuana ha vivido con el tiempo. Su último libro, Tijuana Crimen y Olvidoes un falso reportaje que explora la desaparición de dos periodistas encargados de cubrir la fuente de crimen.

Rafa Saavedra, el autodenominado “cronista snobground”, es una referencia obligada para quien busque llegarle a Tijuana por el lado más moderno. En sus textos Saavedra mezcla referencias musicales y elementos de la cultura popular gringa a la que los tijuanenses están diariamente expuestos. Su cuento-descripciónTijuana para principiantesse ha vuelto referencia obligada para los académicos que estudian la literatura fronteriza. Saavedra también tiene un blog donde postea y comenta sus relatos, además de recopilar la agenda cultural de su city.

Made in Tijuana

Atrás quedaron los días en los que se corrían carreras de galgos utilizando changos como jinetes, pero el Casino Agua Caliente sigue siendo una visita obligada para algunos de los turistas que visitan Tijuana. Un lugar lleno de mesas de juego donde es noche todo el día y desde muy temprano se puede ver a gringos entrados en años bajando las palancas de los tragamonedas de forma monótona mientras fuman un cigarro y beben un vodka.

Nadie te va a creer que fuiste a Tijuana si no te tomas la foto con el burro-cebra. A lo largo de la Avenida Revolución encontrarás puestos ambulantes que ofrecen hacerte una polaroid posando junto a los famosos burros pintados de cebras. Crosthwaite platica que esta curiosa tradición comenzó años atrás cuando se acostumbraba tomarse la foto con burros comunes. Los procesos de revelado no eran los mejores y en ocasiones, la figura del burro parecía una mancha oscura. Para resolver este dilema, algún comerciante tuvo la idea de pintarle rayas blancas al burro para que así la figura no se perdiera.

Como todo en Tijuana, la comida es variada. Algunos de los clásicos que fácilmente podrás encontrar en los puestos y restaurantes en la calle son los tacos de asada, tacos de pescado o mariscos. Son famosas también las fondas de chinos, donde por cantidades de dinero aceptables podrás elegir entre decenas de platillos de un buffet o de una comida corrida china. Existen también lugares de sushi, de hot dogs, cevicherías y hasta merenderos temáticos. La buena noticia es que la comida en general es buena y con precios accesibles.

“Aquí empieza la patria”

A menos de media hora del centro de la ciudad se encuentra Playas, visita obligada para entender la ciudad, y quizá a toda Latinoamérica. Es en esta playa donde se encuentran los altos barrotes negros que dividen México de los Estados Unidos. Es también aquí donde familias separadas por la frontera se encuentran para pasar tiempo juntos; cada quien de su lado de la reja.

Más adelante los barrotes se convierten en un muro donde se lee en un monumento de roca “Límite de la República Mexicana”. A unos cuantos pasos se encuentran decenas de cruces, calaveras y pinturas colgadas, todas haciendo referencia los migrantes que mueren en su camino hacia los Estados Unidos.

En Playas puedes encontrar hostales, hoteles e incluso departamentos económicos para quedarte. También hay cafés, restaurantes y bares a lo largo de la costera. Todo mundo debería pasar por lo menos una tarde tomando cerveza fría y comiendo mariscos en un restaurante con terraza al mar límite de México al menos una vez en su vida.

Una vez que conozcas Tijuana, la vas a amar o la vas a odiar. El encanto de esta ciudad es que es diferente a todo. Iniciativas civiles buscan alejar la ciudad de la ola de violencia que azota algunas ciudades del norte del país. Tijuana se resiste, cambia y se acomoda. Hay Tijuana para todos y hay Tijuana para rato. Por cierto, yo estoy con los que se enamoraron de esta ciudad.

Tijuana forma parte de una gigantesca ciudad que incluye San Diego y otros condados al sur de California, decenas de miles de personas atraviesan la frontera diario para trabajar en San Diego. Formarse en la línea y atravesar a pie por la aduana más transitada del mundo es toda una experiencia. San Diego es una de las ciudades más ricas, seguras y progresistas de Estados Unidos, paradójicamente construida en gran parte por el esfuerzo y trabajo de los tijuanenses, que han llevado su talento y trabajo al otro lado de la frontera. En ese lugar uno se pregunta siempre ¿Por qué de ese lado del muro es posible y aquí no?

Acerca del autor

Úrsula Díaz

Úrsula Díaz

Úrsula es periodista, experta en curry, fan de las vanguardias literarias latinoamericanas y entusiasta de las auroras boreales.

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