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Por las cantinas y bares del centro

01 Agosto 2011 Texto // Enrique Escalona Fotos // Enrique Escalona

Tradicionales, pero vivas, lugar de refugio para sus clientes habituales y descubrimiento para los visitantes, las cantinas son un sello distintivo de la ciudad de México y muestra de su autenticidad.

Las cantinas dominaron la escena capitalina durante un siglo a partir de mediados del siglo XIX, cuando surgieron como locales con todo lo necesario para disfrutar de los placeres del dios Baco sin interrupciones, a saber, una barra para posar el vaso, una contra barra exhibiendo las botellas, descansos para apoyar los pies, buena comida, iluminación tenue, botanas, y a veces escupideras y urinales bajo la barra, para que nada interrumpiera las libaciones de los parroquianos.

Es posible visitar algunas de las más emblemáticas junto a los especialistas de “Recorre y descubre”, que literalmente te abren las puertas de cantinas y bares, para que escojas tus favoritas y no dejes que desaparezcan.

Cantina “El Tío Pepe”

Entramos como en el viejo oeste, por una puerta que se abre en dos y que nos deja ver una decoración que se remonta al porfirismo. Este lugar lleva abierto desde 1902 y conserva sus sillones de altos respaldos que ocultan a los bebedores y una barra tallada en madera con elíxires de todo el mundo. “El Tío Pepe” no ha cambiado mucho desde que la célebre “Banda del automóvil gris” planeaba aquí sus fechorías, allá por el año 1915, la misma que fue inmortalizada en una película de 1919.

La variedad de gente es otra de las razones para visitar una cantina, un trío de músicos bebe en la barra y presume que aquí se hacen los mejores “jaiboles” del DF. Le pregunto al cantinero desde cuándo prepara bebidas y responde tajante “50 años”, suficientes para confiar en su pulso al preparar clásicos como la Cuba libre, un old fashioned o un vodka tonic, como el que le pido y que prepara con maestría, deslizándolo en la barra hasta mis manos, para después verificar si su camisa blanca sigue perfecta, porque eso sí, el personal de las cantinas es puro estilo.

Ubicada a una cuadra de la Alameda, en la esquina de Independencia y Dolores, “El tío Pepe” es una de las cantinas mejor conservadas, está detrás de los edificios de Relaciones Exteriores y de Puerta Alameda, como una sobreviviente que comienza a ser valorada por una nueva clientela, justo en la esquina de lo que antes fuera peligroso barrio chino de Dolores. ¡Qué viva 100 años más!

Independencia 26, Centro Histórico DF.

 
Cantina y Museo taurino, La Faena

“Vamos a entrar al una de las cantinas más deprimentes y decadentes de la ciudad” me dice David, nuestro guía. Algunos pensarán ¿y yo a qué vengo a un lugar así? Pues a vivir la atmósfera de un insólito lugar escondido en la calle de Uruguay, en lo que alguna vez fue un Museo Taurino y que sigue exhibiendo los trajes marchitos de toreros como Curro Rivera y el Flaco Valencia, colocados en enormes vitrinas llenas de polvo, entre gigantescos cuadros de toreros, una rocola y mesas de plástico.

La barra se ubica al fondo, bajo grandes letreros iluminados de cerveza y teléfonos de los años 30. Es mi lugar preferido de esta gran cantina, aquí se puede escapar del bullicio para tomarse una cerveza de barril, apurar el trago, pagar y regresar a la agitada calle de Venustiano Carranza, como hacen muchos de los parroquianos que pasan diario a refrescarse a La Faena.

Falta decir algo, por las noches, hay conciertos de música electrónica, experimental, punk, garage y otras corrientes underground, aquí han tocado bandas como The Misfits, The Gore Gore Girls y The Fuzztones. El gran espacio de “La Faena” permite la realización de conciertos, lo que añade a este lugar casi secreto, el misticismo de los espacios subterráneos de música.

Venustiano Carranza 49B, Centro Histórico DF.

 
El mítico Bar Mancera

Justo al lado de La Faena está el Bar Mancera. De acuerdo a nuestro guía, las licencias de cantinas dejaron de expedirse y surgió la denominación “bares”. El  Mancera es un clásico de los años 20, tiene “posa pies” y un canal que servía como escupidera, y posiblemente como urinal. Ahora las cosas han cambiado y nadie va a escupir en plena barra ni mucho menos hará pipí, hay que considerar que hace años los bares y cantinas eran exclusivos para los hombres, pero ahora el lugar está lleno de mujeres, que acompañan sus martinis con botanas de la casa como las puntas de res.

Las mejores horas del Mancera son a partir de las 7, cuando lo encuentras lleno de nacionales y extranjeros, que gustan de la atmósfera del lugar o llegan a tomarse un trago antes de asistir a un concierto en Bellas Artes o de ir a cenar o bailar. Sólo abre de jueves a sábado y algunos fines de semana hay DJ con música o algún concierto.

Venustiano Carranza 49, Centro Histórico DF.

El clásico bar la Ópera

Las barras de bronce de la fachada están ahí para que amarres tu caballo, si no traes, sólo entra a este elegante recinto nacido en 1900, el preferido de la aristocracia mexicana en tiempos de don Porfirio. Al igual que en esos tiempos, puedes pasar a echarte un alipús en un elegante gabinete privado de madera tallada o en la suntuosa barra de este local centenario.

La cocina es sobresaliente y destaca el pecho de ternera al horno, sin duda es el lugar perfecto para tener una elegante cena. La Ópera es famosa por un balazo que se encuentra en el techo y que se le atribuye a Pancho Villa, aunque los historiadores dicen que esto es falso, lo que no interesa a los cientos de turistas que llegan al lugar y que son los principales asiduos de este bar.

5 de mayo 10, Centro Histórico DF.

 
El Gallo de oro, desde 1874

“Sirviendo a la comunidad desde 1874” reza una placa en su entrada, y desde muy temprano, porque abre a las 9 de la mañana y me consta que hay gente que espera que abra y que incluso ayuda a subir las cortinas, para pedir un jugo de jitomate y almeja con cerveza y “curarse” una borrachera. Pero sólo hasta las 8 de la noche, porque también es la cantina que cierra más temprano.

Aquí ningún cantinero va a juzgar lo que pidas y la hora a la que lo pidas, además “El Gallo” tiene la magia de convertir el día en noche y de dejar fuera al sol, gracias a sus canceles y vitrales que muestran a los santos del lugar: las marcas de cerveza.

El lugar cuenta con varios salones y una barra principal, donde por las tardes se colocan ollas de comida, las botanas de la tarde, como el “Pepito” de lomo de res con jitomate o el “gallo de oro”: pollo adobado y cocinado a las brasas. Y claro, como reza la tradición, la botana está incluida con la cerveza, basta que pidas un trago y que dejes un par de propinas “la del mesero y la del cocinero”, y si te gustó mucho el lugar y la atención “la del cantinero”. Pero no te preocupes, no suelen ser propinas muy altas, puedes comer muy bien y tomar dos cervezas por unos $ 120 pesos (10 US dólares).

Aquí impera el sonido de las conversaciones y el de las fichas de dominó -que puedes pedir al mesero- hasta que un solitario músico se arranca con “Lámpara sin luz” de Paquita la del Barrio y la clientela comienza a cantar, brindando un sendo aplauso al final de la interpretación y alguna moneda para el artista, para después seguir concentrada en las pláticas y el juego, porque aquí se discuten las cosas más importantes: amor, deportes, política, negocios y todo lo que sólo puede expresarse en una charla de cantina. ¡Mesero, otra ronda!

Venustiano Carranza 35, centro.

Guía Giraffe

Pulquería la Risa
Una de las pocas pulquerías que nos quedan, un atiborrado lugar con una diminuta barra, donde se sirven tarros blancos y curados de jitomate, avena, guayaba, piña, mamey, nuez y coco, entre otros. Lugar de encuentro de jóvenes, artistas, viejos pulqueros y atrevidos turistas que quieren probar por vez primera el milenario “néctar de los dioses”
Mesones 71, Centro Histórico DF.

El Salón España
Hace apenas pocos años estaba oculto por puestos ambulantes, ahora, gracias a la reordenación del centro, vuelve a lucir su fachada. Tienen 220 marcas de tequila y botanas como paella, barbacoa, birria, bacalao  o los viernes de chamorro. Basta consultar su menú, que está pegado en todas las paredes y postes de la zona, para que se antoje entrar a este nostálgico lugar.
Luis González Obregón 25, esquina con Argentina, Centro Histórico DF.

El Río de la Plata
Todo un fenómeno de los últimos años, las tardes suele estar atiborrada por jóvenes y no es muy tranquila que digamos, se volvió muy popular en las redes sociales por ser el lugar con la cerveza más barata, aunque ahora cuesta lo mismo que en otras cantinas y la atención es más bien mala.
Esquina de República de Cuba y Allende, Centro Histórico DF.

TOUR DE CANTINA
“Recorre y descubre” es un grupo de especialistas que te lleva a visitar cantinas en un divertido recorrido, vale la pena para ir en grupo y conocer los detalles e historia de estos lugares, además organizan diversos tours de gran interés dentro y fuera de la ciudad de México.
T. 24 58 46 05
www.recorreydescubre.com

Acerca del autor

Enrique Escalona

Enrique Escalona

Lo único que ha podido planear en su vida es su próximo viaje... y pues de algo había que trabajar ;)

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