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Dic05

Rock en la periferia

05 Diciembre 2010

La ciudad de México es inseparable de sus tianguis, mercados de origen prehispánico que siguen siendo caldos de cultivo para las vertientes culturales más underground. Vale la pena incursionar fuera del mapa turistico, en busca de lo que te mueve.

Dicen que en el tianguis de la San Felipe de Jesús puedes comprar partes de aviones. A nadie le consta, lo cierto es que este mercado, considerado por algunos como el más grande de la Ciudad de México, es un ejemplo de la variedad que vas a poder encontrar en lugares así.

Los tianguis ya son parte de la cultura mexicana y han sido fuente de inspiración para diversas obras artísticas, desde los murales de Diego Rivera hasta la música de Rebeld Punk. Lo cierto es que son otra opción para los compradores que no ven con buenos ojos las plazas comerciales o que simplemente no están dispuestos a pagar los altos precios a los que las grandes cadenas ofrecen sus productos. Y así, miles de personas viven de los tianguis, manteniendo vivo el intercambio comercial que desde los tiempos pasados se ha tenido en nuestro país.

En la cuestión musical, se puede encontrar de todo y para todos. Basta señalar la importancia que el tianguis del Chopo ha tenido para el intercambio de rock en la Ciudad de México. Pero existen otras alternativas que no están tan a la vista en mercados menos conocidos, donde se puede encontrar algo de interés. Por ejemplo, en el tianguis de la Lagunilla existen puestos dedicados a la música que  alimentan a propios y extraños con su mercancía, así como el tianguis de instrumentos de música ubicado en Taxqueña, perfecto para quienes desean adquirir o intercambiar un bajo, una guitarra o un teclado.

Fotos: Fernando Gutiérrez y Edgar Olivares

El Bluesero del Salado

“Don Javier, así me conocen en los tianguis, toda mi vida me la he pasado acá, también soy maestro de música, pero le combino con la venta de instrumentos, ah y también toco Blues.”           Don Javier se encuentra en el tianguis del Salado, se instala todos los miércoles y está ubicado en las orillas de Iztapalapa, entre el Estado de México y el Distrito Federal. Pese a la grandeza del lugar, Don Javier es fácil de encontrar; vende guitarras, libros para aprender a tocar instrumentos, revistas musicales de años atrás y también, dicen, nadie toca Blues como él lo hace. Toda su vida se la ha pasado entre los tianguis, “alimentando a los chavos con cultura”, afirma. Así es como Don Javier ha vivido de la música: entre puestos de ropa usada, electrónicos, calzado, comida y la ruidosa avenida Zaragoza. Esto es tan sólo una parte de la oferta musical del tianguis del Salado; además de instrumentos viejos o nuevos, discos de cualquier género, puestos de tatuajes, patinetas, playeras de grupos, fanzines y acetatos.

 

Los acetatos de San Juan

A unos kilómetros del Salado, los días domingos, se instala uno de los tianguis más grandes del Distrito Federal, el tianguis de San Juan. Ubicado a las orillas del Periférico Oriente, San Juan ofrece casi de todo; si buscas ropa la encuentras, si buscas plomería la encuentras y si buscas música, música encuentras. Puestos dedicados al punk, al jazz, a la trova, salsa, merengue, reggaetón, rock, pop y disco.

Entre el recorrido, hay un puesto inusual, donde toda la gente pasa preguntándose si hay quién todavía compra lo que ahi se ofrece, y efectivamente la hay. En este puesto parece que el tiempo no ha pasado y que ni los iPods ni la música digitalizada han desplazado a los acetatos. Es el puesto del señor Marco, “Marki pa los cuates”. Llegas y en seguida te saluda, te pregunta qué andas buscando mientras observas acetatos de Pink Floyd, AC/DC, Los Ventures, el TRI, Koko Taylor, Eric Burdon and the Animals y otros más que cuelgan de las estructuras de su puesto.

Marki conoce su negocio, tiene una gran variedad de material, te habla sobre los nuevos que ha llevado últimamente y si muestras interés en uno te saca cinco más del género. Y así Marki se pasa el tiempo en su puesto, relatando que su único oficio es vender acetatos, oficio en extinción, pese a la mejor calidad en sonido que ofrece un vinil. Él te los ofrece “llévate éste, está bien bueno, ¿te lo pruebo?” desenfunda el acetato, le da una limpiada y lo pone en su vieja consola, “si está rayado te lo cambio, garantizado”.

 

Lo Subterráneo de la “Lagunilla”

En el mero centro, los días domingos y al lado del barrio bravo de Tepito, se encuentra el tianguis de la Lagunilla. Tradicional entre la población del Distrito Federal por su gran oferta y multiplicidad de productos. La Lagunilla se ha ido posicionando como un lugar de pluralidad cultural.

A simple vista sólo aparecen puestos de música electrónica, donde cada domingo se hacen pequeños raves. Si caminas al fondo verás que también hay puestos de antigüedades con instrumentos musicales de los años 50 y 60’s, así como discos de música de la época. Te puedes encontrar con instrumentos que estuvieron en la casa de María Felix, así como la primera guitarra de Carlos Monsiváis, o por lo menos eso es lo que los entusiastas vendedores dicen.

Se camina y se camina, ropa y chácharas inundan este tianguis, pero si buscas puedes encontrar puestos como el del conocido Ernesto Fuzz On, quien tenía el mítico club Fuzz On en el Centro Histórico, y que ahora sólo tiene su puesto de ropa y discos especializados en punk, garage, dark, etc. A un lado, se encuentra el puesto de la avanzada Rockabilly, donde tipos con peinados extravagantes y tatuajes en su cuerpo te atienden con amabilidad. También existen puestos especializados en trova, películas, libros viejos, etc.

 

¿Hay un Chopo en Neza, te cae?

Una calle con varios puestos al lado de un mercado en la colonia Virgencitas en Nezahualcóyotl, Estado de México, un espacio donde tocan bandas, también hay puestos de punk, metal, hardcore, blues, psicodelia y uno dedicado a souvenirs de Tin-Tán, en lo que se conoce como “Espacio Cultural Nezahualcóyotl”.

Ismael, uno de los organizadores del proyecto, se alegra cuando alguien se acerca a su puesto de acetatos, casets, fanzines, libros y pósters. Te habla de exposiciones y eventos futuros en el espacio y asegura que “ahí va jalando” pese a la poca difusión del espacio y poco interés de la gente en otros espacios del rock, además de los ya conocidos.

Cualquier tipo de banda puede presentarse en el espacio para darle difusión a sus proyectos y también la gente puede ir a presentar su proyecto de exposición en el espacio de pintura, poesía y literatura. Cabe resaltar que la mayoría de los puestos también se pueden localizar en el tianguis cultural del Chopo, sólo que la idea fue llevar a la zona oriente algo de lo que se puede encontrar en la capital.

Los tianguis no sólo son para comprar frutas y verduras, ropa de marca o electrónicos de dudosa procedencia, sino también que se hace espacio o que siempre ha permanecido ahí, a la sombra de las grandes tiendas. Acetatos para quienes les gusta cazar música, instrumentos para quienes necesitan uno, fanzines para quienes les gusta mantener su escena y nuevas cosas para quienes quieran seguir aprendiendo de lo que se llama música.

Debido a la tradición que los tianguis han conservado hasta hoy, la vida de éstos espacios al parecer todavía va para largo, por todo lo que se da y se encuentra en ellos. Los comerciantes y la gente de éstos espacios afirman que ni la construcción de plazas comerciales por toda la ciudad podrá con la extinción de éstos en el Valle de México.

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