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Jul23

"Yo si fui a la Guelaguetza"

23 Julio 2010 Texto // Jessica Servín Fotos // Enrique Escalona

No es mentira que Oaxaca es uno de los destinos más bellos de la República Mexicana, incluso, podría ser la entrada principal para conocer México. Es verano y el mes de julio casi llega a su fin. Las calles, y prácticamente toda la ciudad, huelen a fiesta, a chapulines con queso y cañitas de mezcal, es la Guelaguetza, es tiempo de compartir.

 

NARRACIONES EXTRAORDINARIAS

Recorrido con comparsas y aplausos frente a la inagotable Santo Domingo, chocolate de agua, el mixteco, el Mercado de Tlacolula, porras y el clamor social de que Oaxaca vive.

Después, la maravillosa sensación de que el sueño se hace realidad, por fin participarás en un “Lunes del Cerro”. Estás frente al escenario y quieres bailar como los de Ixtepec y su Fiesta de la Santa Cruz. Volar con los de Villa Zaachila y cargar un colorido penacho en la danza de La Pluma, pero decidiste hacerte cargo de la emoción y celebrar junto a todos los oaxaqueños.

Fotos: Enrique Escalona

No importa si llegas temprano al auditorio, el toc, toc del corazón se intensifica mientras la Banda de Música de la Dirección de Seguridad Pública del Estado de Oaxaca entra en calor. Tomas el sombrero, ese que se regala al entrar para aguantar los rayos del sol. Por momentos crees que huele a piñas y flores. Son las diez de la mañana y la voz oficial de la fiesta más grande de los oaxaqueños – Gustavo Pérez- anuncia la representación de la Diosa Centeótl.

Las “Fiestas de los Lunes del Cerro” se lleva a cabo con muestras gastronómicas, artesanales, actividades deportivas, exposiciones, conciertos y representaciones costumbristas de las diversas comunidades del estado, y es organizada por las instituciones que difunden la cultura y el deporte de Oaxaca en todas sus manifestaciones.

"Guelaguetza" es una palabra zapoteca que denota el acto de participar en una fiesta de la comunidad y cooperar con algo de lo que se necesitará para la misma, con la obligación moral de que, quién lo recibe, lo devolverá en los mismos términos llegada la ocasión. Es una dádiva que no lleva consigo más obligación que la reciprocidad.

Llegaron las Chinas Oaxaqueñas y su Jarabe del Valle, con sus marmotas y monos de calenda, ellas iniciaron con la entrega de obsequios de Guelaguetza. Volaban chiles, nueces, tostaditas “no, no te agaches tienes que cachar una, si te llega es de buena suerte, es ¡tu Guelaguetza!”, dicen los oaxaqueños, quienes te relatan al oído innumerables historias sobre el significado de los trajes de los bailarines, su origen y las costumbres de cada Delegación, de sus sones como el de San Pedro Ayutla o el de Huajupan de León con su Jarabe Mixteco, un clásico de la Guelaguetza.

 

LA ÚLTIMA Y ¡NOS QUEDAMOS!

“Qué lejos estoy del suelo donde he nacido!
inmensa nostalgia invade mi pensamiento
y al verme tan solo y triste cual hoja al viento
quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento…”

Mientras los sombreros de un auditorio abarrotado se hondeaban de un lado a otro. Ahí, el zapateado retumbó con gritos de jolgorio. Ella, parece que vuela al dar la vuelta y él, mueve cadenciosa y simpáticamente el cuerpo, los dos bailarines centrales terminan colmados de felicidad y agradecidos por los aplausos que se les brindan de pie. Sí, esa es la imagen que guardarás al momento en que la piel se te pone chinita y no sabrás si bailar, cantar o vibrar con las trompetas.

Eso es lo que contarás para terminar con el frase “yo si fui a la Guelaguetza, ¿si quieres vamos el próximo año?, quiero regresar”

Todo sobre las fiestas de verano en Oaxaca y la Guelaguetza: www.aoaxaca.com

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