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Ene07

El inhóspito secreto de Sonora

07 Enero 2012 Texto // Ricardo Garza Lau Fotos // Enrique Escalona

Descubriendo uno de los sitios naturales más increíbles de México, un lugar sagrado para los pápagos justo en la frontera de Sonora y Arizona.

A la Reserva de la Biosfera del Pinacate, en el norte de Sonora, llegamos tras conducir seis horas desde Kino. En las carreteras que atravesaban el paisaje desértico o rocoso podía pasar media hora antes de que viéramos otro vehículo. Nuestra primera escala al arribar, mientras atardecía, fue el moderno centro de visitantes estrenado hace un par de años en el kilómetro 73 de la carretera que comunica Puerto Peñasco con Sonoyta. ‘Schuk Toak’ es el nombre del edificio –así conocen los pápagos al punto más alto de la montaña del Pinacate, desde la cual creen que fue creado el universo-, que obtiene la electricidad de paneles solares y pequeños molinos.

Caminamos por los senderos sobre un río de lava petrificada que rodean el centro, y luego observamos un audiovisual sobre la flora y fauna del aparentemente desolado sitio: aquí habitan 40 especies de mamíferos (como pumas, berrendos y jabalíes), 40 de reptiles, 200 aves, plantas endémicas en peligro de extinción y hasta peces de agua dulce.

Como ya había oscurecido nos dirigimos a Puerto Peñasco para dormir. Esta pequeña ciudad, con playas que varían durante el día su extensión debido a la marea que entra al Golfo de California, estaba llamada a ser el Cancún del noreste, pero la crisis económica de los años recientes en Estados Unidos (aunado a los problemas de violencia, más los rumores de esos problemas) provocó que los inversionistas huyeran y casi todos los proyectos se fueran por el inodoro. Ya sin los gringos que antes abarrotaban Rocky Point (como conocen este agradable lugar), fuimos a cenar unos cocteles de camarón y a dormir.

A la mañana siguiente accedimos a la reserva por la entrada principal, en el kilómetro 52 de la misma carretera. En una cabaña, los encargados nos cobraron 50 pesos y nos dieron un mapa del circuito interno de terracería, de 76.5 kilómetros, que tiene 11 senderos interpretativos. Al parecer muy poca gente ha entrado este domingo a las 714 mil hectáreas de la zona protegida.

Lo primero que vimos fueron unos jardines de choyas separados por una distancia semejante, como si hubieran sido plantadas intencionalmente. Luego llegamos hasta el primer espacio para estacionar el auto, ascendimos alrededor 30 pasos y ante nosotros se abrió un boquete circular de 1 400 kilómetros de diámetro y 140 metros de profundidad. Es el cráter El Elegante, uno de los diez que existen en esta zona, donde se calcula que las erupciones empezaron hace 4 millones de años.

La escena parece extraterrestre, lunar. Tal vez por eso los tripulantes del Apolo 11 usaron estos cráteres como espacios de investigación y entrenamiento, antes de salir al espacio exterior. Decidimos recorrer toda la circunferencia del cráter en un camino trazado por los pápagos, hasta incorporarnos a un sendero interpretativo que termina en un relieve alto, lo que permite admirar este gigantesco agujero en su completa magnitud (y sentir mucho vértigo). Parecía imposible descender, había letreros que lo prohibían y hasta una cruz que recuerda a una niña que murió al intentarlo. Sin embargo, adentro del cráter, los indígenas acorralaban a los borregos cimarrón, para cazarlos.

Regresamos al circuito de terracería y encontramos esqueletos de cactus, con ramas internas como huesos; una zona para acampar limpia y bien acondicionada; decenas de conos volcánicos; muros de roca negra; más jardines perfectos y el cráter Cerro Colorado, que debe su nombre al color mostaza de su roca, y que permite divisar la frontera con Estados Unidos. Luego volvimos al centro de visitantes de la noche anterior, desde donde hay un camino para llegar a las dunas del desierto de Altar.

Normalmente pensamos que las dunas del tamaño de montañas sólo pueden existir en lugares como Marruecos o el desierto del Sahara, pero nunca en México. Sin embargo, al acercarnos observamos que estos montículos esculpidos por el viento sobrepasan los 200 metros de altura, y caminamos hacia ellos mientras decenas de camaleones huyen al percibir nuestras pisadas.

Una hora después llegamos a la cima de la duna mayor, desde donde se divisan los altos departamentos de Puerto Peñasco, el Mar de Cortés y hasta la península de Baja California. Nos recostamos en la fina arena que sólo tiene la figura del aire y de nuestras huellas, mientras esperamos a que el sol termine de ocultarse. No hay iluminación para el camino de regreso, no traemos lámparas, pero olvidamos las preocupaciones por el futuro y nos entregamos a los colores del agonizante astro sobre las dunas.

Pobremente alumbrados por nuestros teléfonos celulares, metiendo los pies en madrigueras, tropezando con arbustos, con incertidumbre, escuchando en nuestras conciencias la historia de un gringo explorador que se perdió aquí y amaneció muerto, tratando de seguir nuestro instinto, logramos volver al punto de partida.

Hace algún tiempo recorrí el desierto de Atacama en Chile, desde sus salares hasta sus géiseres, acampé en el desierto de Wadi Rum en Jordania, y no debido a una afán patriótico estoy seguro de que El Pinacate y el Gran Desierto de Altar son igual o más espectaculares que ellos. Sólo que El Pinacate está junto a una frontera conflictiva, no tiene aeropuertos cerca, no tiene una agencia de marketing mostrándolo al mundo… es casi un secreto. Por eso nos encantó.

GUÍA GIRAFFE

Vuela a la ciudad de Mexicali, BC, que tiene conexiones diarias con la ciudad de México. De ahí conduce en dirección a San Luis Río Colorado, y luego a Sonoyta. La entrada de la reserva se localiza a 25 minutos de esta localidad. Desde la terminal aérea, el tiempo aproximado es de tres horas.

El Aeropuerto Internacional de Puerto Peñasco (a media hora de El Pinacate), comenzó a recibir vuelos de Global Air desde noviembre. Los viajes salen y regresan los lunes y viernes, desde Querétaro, Tijuana y Ciudad Juárez.

CLIMA
En ambas reservas es desértico, y puede alcanzar temperaturas mínimas bajo cero y máximas de más de 45 grados centígrados.

MEJOR TEMPORADA
Entre octubre y marzo, el resto del año el calor es excesivo.

DÓNDE DORMIR
Las Palomas Beach & Golf Resort
Blvd. Costero 150, Sandy Beach.
T. (638) 108 1000
www.laspalomasresort.net

RECOMENDACIONES

Asegúrate de que el auto en el que recorrerás la reserva tenga suficiente gasolina como para 120  kilómetros, pues no hay gasolineras hasta Puerto Peñasco o Sonoyta.
Lleva suficiente agua y alimentos. No existe manera de abastecerse dentro de ellas.
Recuerda usar protector solar.
Carga tus binoculares para avistar especies en El Pinacate.

MÁS INFORMACIÓN
Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar
Carretera 8 km 52, Puerto Peñasco – Sonoyta
T. (638) 384 9007
www.conanp.gob.mx

Acerca del autor

Ricardo Garza Lau

Ricardo Garza Lau

Desde que cayeron los primeros billetes en sus manos se convenció de que la mejor inversión en la vida era viajar.

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