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Una isla de paz en el centro

04 Agosto 2011 Texto // Laetitia Thollot

A pocos pasos del Zócalo capitalino, existe un oasis de tranquilidad para refugiarse y disfrutar un hospedaje de calidad cerca de todo.

Sí, el Centro Histórico es ruidoso y a algunos les inspira odio, desdén o miedo y ni siquiera van de compras a sus calles, a pesar de lo surtidas y baratas que son las tiendas. Para algunos tener que ir al Centro del DF es algo tedioso y arriesgado, es muy común oírles decir: “¡No vayas al Centro, asaltan mucho ahí!”, “Yo nunca voy al Centro”, “En el Centro, siempre me engento”. La mala fama tiene larga vida, a pesar de que desde 10 años el Gobierno del DF no escatima ni esfuerzos ni recursos para recuperar nuestro Centro Histórico, haciendo de él una ubicación soñada para turistas y visitantes de negocios, muy seguro, con muchos atractivos y un encanto que lo hace mi lugar preferido del DF.

A pocos pasos de la Plaza de la Constitución, se encuentra el Hotel Hampton Inn, un edificio antiguo remodelado por la cadena Hilton, que permite gozar tranquilidad y frescura cerca de los mayores puntos de interés de esta ciudad con cientos de años de historia.

De noche, la atmósfera del Zócalo es mágica, con su Catedral encendida, construida sobre templos y edificios gobernados por Moctezuma.  Atrás quedó el bullicio diurno de los funcionarios de Gobierno atareados, manifestantes y vendedores gritones, que se apaga dejando lugar a una escasa muchedumbre compuesta de turistas cansados, vagabundos y fiesteros. Bajo los pórticos los joyeros ya cerraron y flota el olor a incienso de los danzantes-curanderos prehispánicos. Normalmente estaría caminando hacia el metro, apurada para llegar temprano a casa, pero hoy es diferente porque voy a pasar la noche aquí. Tengo la impresión de haber entrado a una temporalidad mítica donde todo es posible, las preocupaciones van cayendo de mis hombros como cenizas y por primera vez disfruto esta atmosfera como se lo merece.

Al llegar a la esquina, miro hacia la calle 16 de Septiembre, donde la luz de los últimos letreros encendidos se refleja en el suelo adoquinado, pero me sigo por 5 de Febrero, paso Telas Parisinas y las vitrinas iluminadas del Palacio de Hierro, que anuncian la última moda de la temporada, cruzo una última calle y a menos de 5 minutos de caminata desde el Zócalo estoy en la recepción del Hampton Inn.

Entro al patio de un edificio virreinal, mi habitación está hasta arriba, el moderno elevador de cristal revela perspectivas diferentes de la fachada interior de esta noble construcción, restaurada recientemente, decorada con azulejos y hierro forjado. Abro mi Suite, es confortable, azul con maderas oscuras, objetos artesanales, y no resisto al llamado de la cama “Nube 9”, profunda y acogedora. Aunque hice el plan de salir a explorar la terraza con vista panorámica a la ciudad, me falta ánimo y me sumerjo en sueños en los cuales creo oír estas cabalgatas de antaño que los habitantes del Centro dicen escuchar a menudo en las noches. ¿Sugestión o encuentro auditivo con los fantasmas de la Historia?

Despierto con nostalgia por esos tiempos en los que no me ha tocado vivir y bajo a desayunar. Pienso que hoy en día el refinamiento más sutil consiste en perfeccionar la nobleza y solidez del pasado con elementos tecnológicos para realizar nuevos paraísos domésticos. Aquí, esta fusión fue lograda con tal maestría que las épocas se confunden y realmente  me siento de viaje aunque viva en esta ciudad.

Es temprano aún y no sé hacia dónde ir, hay demasiadas cosas que hacer cerca de aquí: visitar el Templo Mayor, una zona arqueológica ubicada en el Zócalo, ir al Museo de Bellas Artes, tomar el Turibús, un bus de dos pisos que da vueltas por los barrios más característicos de la ciudad, recorrer el Paseo de la Reforma o ir de compras. Para esto recomiendo 3 opciones muy distintas: si buscas moda internacional, la calle peatonal Madero te hará feliz, pero si buscas algo más mexicano, te recomiendo ver las tiendas de vestidos y zapatos de fiesta de la calle 20 de Noviembre. En fin, si lo tuyo es chacharear, toma la calle Correo Mayor y descubre la infinidad de productos de bajos precios que la mundialización trae para ti desde China.

Regeso a mi increíble habitación como a un refugio del bullicio, bebo un té en el lobby y empiezo a planear mi próxima noche en el Hampton Inn como turista en mi propia ciudad.

Hampton Inn & Suites Mexico City - Centro Histórico de Hilton:

www.hamptonmexicocity.com

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Acerca del autor

Laetitia Thollot

Laetitia Thollot

Nací y crecí en LyonFrancia. Me encanta viajar, pero me falta mucho por descubrir. En mi última carta a Santa Claús, solicité boletos redondos a paises asiáticos como JapónNueva ZelandaTailandia y Bután.

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