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Abr09

Kolemjaa, diversión tabasqueña

09 Abril 2010 Texto // Enrique Escalona Fotos // Enrique Escalona

Cascadas, ríos, albercas naturales y un entorno de comodidades para que pases unos días relajados en la selva tabasqueña, eso es lo que ofrece Kolemjaa, un parque manejado por profesionales, que protegen el entorno natural de la zona para que encuentres un paraíso donde no te tienes que preocupar por nada.

 

Sin aire acondicionado

Los lengüetazos de calor se sintieron apenas al bajar del autobús que nos transportaba desde Villahermosa, y difícilmente eran sofocados por la deliciosa paleta de nance que compramos en una heladería de Tapijulapa. Aunque, pensándolo bien, el calor era bastante soportable, pero ya se sabe como somos exagerados los capitalinos, en cuanto nos sacan de nuestros 18 grados de temperatura promedio.

Llegamos a una pequeña caseta, donde somos recibidos por el personal uniformado de Kolemjaa, la compañía ecoturística que gestiona este parque privado, manejado completamente por gente de Tabasco, y principalmente, por entusiastas jóvenes zoques, la etnia maya que habita el sur del estado desde hace 3 milenios.

Tras un rápido registro y la colocación de un brazalete, bajamos hasta un lago, para tomar una lancha que nos llevará a la entrada, que luce limpia y promete un buen nivel de adrenalina y diversión.

Comodidad en la selva

Las cabañas tienen amplias habitaciones, ventilador en el techo y clima. Los detalles son mínimos y de buen gusto, mosaicos con grabados de caimanes en el baño y herrajes con forma de caimán, que es el símbolo de Kolemjaa. Cada cuarto tiene balcón y se puede comunicar con la otra habitación, en caso de que quieras viajar con todos tus amigos o la familia.

El cuarto se antoja para pasar toda la tarde dormitando, sin televisión, sin señal en el celular, y con todo a la mano. Pero la lista de actividades es numerosa y es mejor ponerse los tenis y el traje de baño, la consigna es terminar con semanas de inactividad y poner a funcionar el cuerpo.

Escogemos la “Pista Comando”, un conjunto de actividades que comienzan con una caminata entre los grandes árboles y frondosas plantas del lugar. Al ver que debemos bajar por una caudalosa cascada usando una cuerda, comprendemos que la cosa va en serio.

 

¡Fuera el sedentarismo!

Perfectamente protegidos y custodiados por los guías, caminamos por ríos, escalamos rocas, salvamos obstáculos y descendemos por una tirolesa a lo largo de una caída de agua. Adiós estrés y sedentarismo, volvemos a ser niños y queremos ser los primeros. El día pasa volando y regresamos hambrientos, nos espera una crema de chipilín, panuchos de pollo en pibil y cervezas frías, además de una fogata con bombones, todo preparado por los guías, que parecen adelantarse a nuestros deseos.

Al día siguiente la acción continúa, una larga caminata al vecino Parque Natural Villaluz, con ríos de agua sulfurosa, de color gris pero perfectamente limpios, que surgen de una cueva que es hogar de la sardina ciega y sitio de rituales que la comunidad lleva a cabo.

Al final del día, tras la sucesión de numerosos ríos, cascadas, parajes y plantas de todo tipo, llegamos a una caída de agua que forma una alberca natural, con cuevas que pueden explorarse y numerosas rocas para disfrutar de la cascada, una tina de hidromasaje natural en donde nos atrapa la tarde. El aire es tibio, la brisa refresca, el momento es perfecto y ahora sí que comprendemos la famosa frase de que Tabasco es un edén.

 

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Acerca del autor

Enrique Escalona

Enrique Escalona

Lo único que ha podido planear en su vida es su próximo viaje... y pues de algo había que trabajar ;)

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